Clima y Comunicación Interna

Es sabido que en las últimas décadas las organizaciones han tenido un crecimiento extraordinario, pero junto con él también han surgido nuevas problemáticas en el ámbito del trabajo. En particular hay una situación que en las últimas décadas del siglo pasado no se reflejaban como ahora. De manera insistente las encuestas de Clima laboral del tercer milenio aseguran que, a la hora de trabajar, la comunicación interna es uno de los principales problemas. Ante esta coyuntura, las organizaciones suelen responder creando nuevos canales de información que, lejos de mejorar la situación, la empeoran.

Mientras los empleados piden ser escuchados, tener mayor participación y diálogo, las empresas concentran su comunicación en e-mails, intranets, chats, memos, carteleras, y house organs. Esta respuesta unidimensional, basada sólo en la palabra escrita, hace que la comunicación y el entendimiento en el trabajo estén en crisis. Lo que en los ‘80s y ‘90s fueron adelantos, hoy, sin estrategia integrada, son retrocesos. Los emergentes de Clima y otras mediciones muestran que estos deterioros en la comunicación interna siguen aumentando y ya afectan de manera sensible los resultados económicos. Empleados de compañías multinacionales líderes expresan con énfasis las deficiencias o insuficiencias en comunicación interna, llegando a ponderarlas, en algunos casos, por encima de las mejoras salariales (algo realmente sin precedentes). Es por eso que en la actualidad, contar con una estrategia integrada de comunicación interna, ya es una ventaja diferencial competitiva. Las últimas investigaciones en mercados de Europa e Hispanoamérica así lo corroboran: la comunicación interna estratégica es una necesidad creciente que en breve será más importante que el marketing.

Para una gestión integrada es necesario invertir en comunicación interna suficientes recursos (tiempo, dinero, personas), como hasta hoy las organizaciones lo vienen haciendo en comunicación externa. En nuestra propuesta de Comunicación 1A, decimos que la inversión en comunicación organizacional debe realizarse de manera prioritaria con los empleados (1A – Primero Adentro) y con la participación activa de la alta gerencia (1A – Primero Arriba). Con estas dos premisas ya puede comenzar a planificarse una estrategia integral, que contemple las acciones conjuntas del director de comunicaciones y todo el personal con roles de conducción. En una última fase, sumar a la estrategia a cada uno de los empleados, ya que, en estricto rigor, y si se quieren obtener soluciones de fondo, hay que tener en cuenta que todos los integrantes de la organización son comunicadores internos.

Manuel Tessi

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