Engagement

El impulso de la Comunicación Interna

 Los conceptos asociados a engagement están revitalizando algo muy bello y necesario para el hombre: el entusiasmo y la alegría por el trabajo. Impulsados con renovada fuerza por las estrategias de comunicación interna, estos conceptos están llegando más lejos y más profundo.

Muchos autores vienen haciendo interesantes aportes sobre engagement (Kahn, Schaufeli, Salanova, entre otros). A lo que podemos sumar prácticas recientes como la de la empresa Reckitt Benckiser (ver caso “Engagement y CI” en RedINSIDE Nº 35 )

Sin embargo, al buscar el significado de esta palabra en nuestro idioma, no encontramos un sinónimo resumido en un sólo vocablo. Intentando una definición breve, hallamos tres palabras que creímos oportunas y las conjugamos con dos monosílabos. La definición quedó así: compromiso total con un trabajo.

La RAE define la palabra compromiso como a) obligación contraída y b) palabra dada. En cuanto a compromiso total, concluimos que es aquel que compromete a una persona en su totalidad: cuerpo, corazón, mente y espíritu. Sobre el vocablo trabajo la RAE dice: Esfuerzo empleado en producir o conseguir algo. Es la tarea que hacemos para ganarnos la vida.

Más extensa, la definición era: obligación contraída por una persona, en cuerpo, corazón, mente y espíritu, para hacer una tarea que le permite ganarse la vida. Pero no nos convenció. Faltaba algo, y no eran “palabras”.

Buscamos otra definición, esta vez sin letras. Buscamos un ejemplo que representara los atributos de este moderno concepto y, paradójicamente, encontramos un modelo muy antiguo. Heracles: el héroe griego, al que los romanos llamaron Hércules. Un ejemplo de esfuerzo, compromiso y compenetración con su trabajo. Esta “definición” nos gustó más. Para ilustrarlo elegimos la inefable escultura de Bourdelle, en la que el héroe compro- mete todas sus energías para tensionar el arco.

Se cuenta que de joven Heracles fue visitado por dos ninfas (Placer y Virtud). Una le ofreció una vida fácil y placentera, y la otra una vida severa y mod- esta. Pero nuestro héroe eligió la segunda. El mito también dice que tuvo que realizar doce trabajos (dodekathlos), que requirieron de todas sus fuerzas físicas, anímicas y mentales. Esos trabajos -tras el significado aparente de la leyenda- significaban el camino espiritual, que lo llevó a la inmortalidad.

En un mundo donde el “compromiso total” de un empleado puede terminar en estrés, alienación, o burnout (para usar otro término moderno), encontramos en Heracles un ejemplo que no confunde. Subordinó cuerpo, corazón y cerebro a su espíritu, dedicándolos a un trabajo que le permitió ganarse la vida (eterna).

En comunicación a veces las palabras sobran. Nos gustó Heracles como esclarecimiento de engagement y también nos gustó la escultura, como un idioma que podemos entender todos.

 

Manuel Tessi

© 2009

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