Editorial – 20 años no es nada

La cenicienta y otros tangos

bandoneonSi Carlos Gardel dice que 20 años no es nada, así debe ser. Por más que no nos guste. Aunque le hayamos dedicado nuestra vida profesional a la comunicación interna, ya tenemos edad suficiente como para saber que hay letras que no se discuten. Porque el tango tiene eso, ¿viste? Genera rechazo y molesta de joven, pero con el tiempo se las rebusca y termina siendo como un zodíaco personal. Con apenas un bandoneón y alguna derrota te muestra las cosas como en un espejo.

Así que siguiendo al eterno Carlitos, en este aniversario solo nos detenemos un rato y brindamos con los amigos. Pero enseguida retomamos. Retomamos el norte, la promesa, el juramento que hicimos en la Avenida Paseo Colón de Buenos Aires, una primavera de 1994, cuando la miramos por primera vez a los ojos. Ya la conocíamos desde 1987, pero ese día la vimos cara a cara, cuando ganamos la licitación. Era tan bella y talentosa que nos costó creer que nos hubiera elegido. Ese mismo día le juramos amor y decidimos vivir para ella. Solo para ella.

Y pensar que todavía hay empresas que andan de aquí para allá, desesperadas, buscándola. Otras creen que la encontraron, pero como nunca se detuvieron a mirarla bien, no la conocen realmente. Algunas tienen un zapato de cristal e invierten tiempo y dinero buscando un pie con estirpe o monárquico. Pero ella es humilde, orgullosamente humilde. No le importa que le digan -como tantas veces le dijeron- que es la hermana pobre de la comunicación organizacional. Por eso pasa desapercibida ante los empleados de la corte, que son perseguidos por sonrisas impostoras, confundidos con falsas promesas y asediados por las hermanas mayores. Es así que, después de 20 años, algunos palacios solo atesoran su zapatito y permanecen sin princesa.

Pero bueno, mañana retomamos. Seguiremos trabajando para que esta joven un día sea reconocida. Seguiremos viviendo para ella durante los próximos 20 años. O mejor aún, por los próximos 40, 80 o cien. Porque un sabio nos enseñó que si algo toma significado en una vida, puede trascender a otra. Por eso una mujer, o cualquier persona, puede ser más bella y talentosa con el paso de los años. Como mi abuela Juana, que me contaba el cuento de la Cenicienta y cada año tenía los ojos más azules y brillantes. O como lo hizo Gardel, que cada día canta mejor.

Manuel Tessi
© 2014

 


RedINSIDE 43 – Notas en este Número

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